Indra recibió 5,5 millones de la Comunidad de Madrid de Esperanza Aguirre por un software que no funciono.

Indra

En 2010, la Comunidad de Madrid quería actualizar el sistema informático de gestión de los centros educativos. Según fuentes del Gobierno regional, tras un «exhaustivo análisis realizado por [la consultora] Deloitte» se decidió que para desarrollar el software se utilizaría la plataforma informática SAP, una herramienta muy extendida entre las empresas por las amplias posibilidades que ofrece para integrar sistemas operativos, bases de datos, herramientas de gestión, etc.

Este, inicialmente, tenía que haberse desarrollado utilizando SAP, lo que ya desde un primer momento limitó los candidatos que podrían desarrollar la herramienta. Indra, tras recibir la adjudicación, comenzó con el desarrollo, pero dos años más tarde en la Comunidad se dieron cuenta de que no funcionaba como tenía que hacerlo. El proyecto estaba en una fase bastante avanzada, e incluso se había comenzado a probar en varios centros, pero tras esta implantación en pruebas, el sistema colapsó.

La elección de SAP y su inclusión como requisito en los pliegos, explican fuentes conocedoras de estos procesos, ya limitó los posibles candidatos a desarrollar Nexus (como se llamaba el software). Así, el 31 de mayo de ese año, el Gobierno de Esperanza Aguirre adjudicó a Indra el desarrollo del software por valor de 13,4 millones de euros (más IVA, 15,8 millones en total). La licitación fue abierta, explican desde el Gobierno y la oferta económica otorgaba hasta el 60% de los puntos.

En septiembre de 2012, tras dos años de trabajo y «en una fase muy avanzada de ejecución del contrato», según la Comunidad, saltaron las alarmas. El producto no funcionaba como debía. Se colapsó tras implantarlo de manera experimental en 17 centros. Se suponía que iba a dar servicio a más de 3.000 en toda la región. Tras «varios meses de análisis», Indra informó de que no tendría listo el encargo en los plazos acordados. Además, terminar el producto supondría más que duplicar el presupuesto inicial.

Tras otro «exhaustivo estudio» –como el que había sugerido utilizar SAP, pero sin que la Comunidad de Madrid especifique el autor esta vez–, «ni el fabricante del producto, ni el implantador, ni consultores externos podían garantizar la viabilidad de la solución con los requisitos específicos de la Consejería de Educación», explican fuentes del Gobierno. Apuntaban ahora a que la plataforma SAP estaba dando problemas.

Finalmente, ante la evidencia de que Nexus no funcionaba, «el proyecto (…) se resuelve en 2015 por las dificultades para cerrar la definición funcional y desacoplar de esta los desarrollos», explica de manera técnica la Comunidad de Madrid. Dicho de otra manera: como era inviable terminar el programa en plazo y forma, el Gobierno regional suspendió el contrato con Indra y abandonó ese proyecto. En esos cinco años se habían pagado 5,5 millones de euros a Indra que nunca se devolvieron.
Sin sanción a Indra

¿Qué entregó a cambio la empresa? El Gobierno regional ofrece un detallado cuadro del nivel de ejecución de los diferentes hitos del proyecto. De 24 apartados, hay cinco terminados al 100%, uno al 90%, uno al 70%, tres al 50%, dos alrededor del 30%, cinco por debajo del 10% y siete que ni se empezaron. ¿Se puede entregar algo al 50%? ¿Se utilizó algo del trabajo de Indra a posteriori?

Según el Ejecutivo: «Se ha aprovechado parte de la metodología, diseño funcional, trabajo de implantación, buenas prácticas en la formación y el estudio del cuadro de mando». Según un docente madrileño que ha seguido todo el proceso muy de cerca y que por su condición es usuario del sistema, «no se salvó más trabajo que el realizado a modo de posible documentación. Lo que se completó fueron desarrollos y pruebas de que la elección inicial de SAP fue incorrecta».

El Gobierno regional no sancionó a Indra por incumplir el contrato. Según las fuentes del Ejecutivo, «los motivos por los que primero se suspendió y posteriormente se resolvió el contrato no fueron responsabilidad del adjudicatario, por lo que no procedía aplicar penalizaciones». SAP falló y eso no es culpa de Indra, afirma el Ejecutivo. Pero el pliego de condiciones del contrato que firmó Indra cuando le adjudicaron Nexus ya incluía la obligatoriedad de desarrollarlo sobre SAP. La empresa aceptó las condiciones, pero o no previó o no supo resolver los problemas que surgieron. Indra no ha querido comentar acerca de la adjudicación y abandono del proceso Nexus.

Además, según el Gobierno regional, hubo otra circunstancia «inesperada», añaden las fuentes: «La aprobación y posterior desarrollo normativo de la LOMCE», que obligaba a cumplir unos plazos que Indra no alcanzaba. Así que la Comunidad decidió resolver el contrato y dar la relación con Indra por finiquitada.

Aquí, intentando usar el “programa de gestión” (😂😂) Raíces, todo amigable pero que me ha bloqueado tras negarme acceso repetidas veces.
Y poniendo notas a mano en actillas, como hace años.
En eso sí aciertan los gestores (😂😂) de la CAM: volvemos a las raíces.
¿Vosotros, bien?
— Santiago (@SantiagoBio) March 6, 2018

Pero la Consejería de Educación seguía necesitando un programa de gestión, por lo que abrió otro concurso. Esta vez fue sobre seguro: se pagaron 2,1 millones de euros para implementar el sistema Séneca, desarrollado por la Junta de Andalucía y ya probado allí. En Madrid pasó a llamarse Raices (sin tilde) que es el gestor aplicado actualmente. A muchos profesores no les gusta nada Raices porque no acaba de funcionar bien.

El principal problema parece ser la elección de la plataforma en el estudio inicial para el proyecto, realizado por la consultora Deloitte. Eso sí, Indra aceptó las condiciones de desarrollo y sabía que había que desarrollar el software con SAP como base, lo que finalmente no pudo hacer.